martes 16 de agosto de 2011

ANÁLISIS DE LUNA NUEVA (purpurina, pulgas y Rock & Roll)

Hace ya mucho tiempo desde que publiqué el análisis del primer volumen de la saga Crepúsculo. Prometí que analizaría los libros siguientes, y eso es lo que voy a hacer. A ver si de paso mi jefe piensa que estoy currando, y así matamos dos pájaros de un tiro.

Ya sé que ha llovido bastante desde la última vez, pero me la pela. Es decir, no me pagan, George Martin se ha tirado seis años para sacar Danza de Dragones y bueno, y me pica un huevo.

Vamos con la maravillosa sobra, digo obra, que es Luna Nueva.





El amor es más bello si se pinta de locura


Previously on TUAILAIGT, la lerda Anti Sue Bella Swan y el vampiro sarasa Edward Cullen se ennovian y, tras más de 200 páginas de diálogo moña, prosa púrpura y falta total de conflicto, vencen de la manera más aburrida posible al pérfido líder de una banda de vampiros nómadas con ayuda de la familia de él.

Ahora todo es perfecto en la ciudad de Townsville, digo, en la villa de Forks. Os juro que si me dieran un pavo cada vez que la palabra “perfecto” aparece en esta saga sería capaz de comprar Apple y convertirlo en una fábrica de churros.



Mmm… churros.


Bella quiere que Eddie la vampirice, pero él se niega porque es católico o algo así. Tampoco se la puede de follar porque podría matarla si lo hiciera, en lo que viene siendo la excusa más lamentable que podría inventarse alguien que aún se resiste a aceptar que le van las pililas. Bella está más caliente que el pico de una plancha y no deja de insinuarse, pero el comedido macho la pone en vereda, como manda la tradición. Alabado sea el Señor o lo que sea que adoren los mormones. Repetir hasta rellenar los dos aburridísimos primeros capítulos de la novela.

Después, la familia de Eddie le prepara a Bella una fiesta de cumpleaños de puta madre. Ella se lo agradece… no, espera, en realidad se pasa la velada rezongando y desdeñando los (carísimos) regalos que le hacen. Todo va Perfecto hasta que ella se corta con un cacho papel y entonces Jasper, el hermano tarado de Edward, se le tira al cuello, enloquecido por la sangre.




O eso dice él. Yo creo que simplemente se había hartado de aguantar a esta tonta del bote y decidió cortar por lo sano, y no le culpo.



Aquí me llama la atención un agujero de la trama bastante evidente. Si Jasper pierde el culo (el Cullen, jar, jar, jar) por una gotita de sangre… ¿qué pasa cuando está en el instituto (sí, va al instituto, yo qué sé por qué si tiene ciento y pico años)? ¿Nadie se corta o se despelleja las rodillas? ¿Nadie tiene la menstruación? La autora, Stephenie Myer (la Meyer a partir de ahora) dijo, sin coñas, que eso se debe a que la menstruación es “sangre muerta”. Sí, esas palabras las ha pronunciado una mujer.

Además, recordemos que hay una chica, Alice, que ve el futuro… ¿por qué no predijo esto?



Mejor deja de hacer preguntas incómodas, chaval, o el FBI acabará llamando a tu puerta…


Por supuesto, esta escena no tiene consecuencias dignas de mención. Conflicto real en este libro, vade retro. El enrollado papá de Eddie, Carlisle, cura a Bella (que se las ha arreglado para caerse sobre una jarra de cristal y hacerse cisco el brazo) y aquí no ha pasado nada.

¿O quizá sí?

Más tarde, Edward lleva a Bella al bosque y le dice que han terminado. OMFGBBQ. Él dice que es para que nhttp://www.blogger.com/img/blank.gifo se repitan escenas vergonzosas (para el lector) como la de antes, y la abandona en mitad de la nada después de tratarla como si fuera mierda. La trata así porque no quiere que ella tenga un buen recuerdo de él, para así poder seguir con su vida.



Edward, no engañas a nadie. Dile de una vez, con la cabeza bien alta, que eres un TROLAZO.



Espera, eso no tiene ningún sentido, ¿verdad? Menuda lógica retorcida de mierda. Quedémonos con la mucho más aceptable razón extraoficial: Edward trata a Bella de ese modo porque es un hijo de la gran puta. Mucho mejor.



Edward Cullen, el novio que le desearías a tu peor enemigo



Mucho se ha dicho acerca de Robert Pattinson, el actor que interpreta a Edward en la película. A mí me cae genial, sólo por estas palabras que dijo acerca del libro y de su personaje:

“Cada frase del libro es algo así como: Edward es tan guapo que me corro en los pantalones. Es un tipo ridículo que parece ser perfecto en todo. Cuanto más leía el guión, peor me caía el personaje, de modo que lo que hice fue interpretar a un maníaco-depresivo que se odia a sí mismo. Quiero decir, es evidente que el seguir virgen con 108 años le ha marcado de alguna forma”.





“Creo que Crepúsculo no fue escrito para ser publicado, puesto que Stephenie parece estar convencida de que ella es Bella. Era como leer una de sus fantasias sexuales, sobre todo cuando ella misma dijo que la inspiración le vino de un sueño que tuvo. Recuerdo que pensé: esta mujer está loca, y se ha enamorado de su propio personaje de ficción”.

Robert Pattinson es el puto amo.

Edward Cullen, en cambio, es un mamón. Ya mencioné en el artículo anterior algunas de sus inquietantes y deleznables acciones, como la de ver dormir a Bella mientras duerme. Colándose por la ventana sin que se entere el padre de ella. Que es poli y tiene una escopeta y la cantidad de mostacho necesario para usarla. Ya dije que tiene una obsesión paranoide con que Bella no sufra en menor daño, llevándola a cuestas todo el rato y no dejándola conducir, como si ella fuera una torpe y una idiota y…

Oh, espera. Lo es. Bella es la peor de todas, porque le permite que haga esas cosas. Pero lo enfermizo de la relación entre el Edu y la Guapa no conoce límites, como vamos a ver a continuación.

Agarraos los machos.



¿Cómo reaccionar cuando tu novio vampiro te deja?



Fácil: desmáyate. Pues eso es lo que hace Bella, desmayarse en mitad del bosque lleno de osos (al menos en el Washington ficticio de la Meyer hay osos).





Esto hace que Charlie, el papá poli, movilice a todo el pueblo para buscarla. No sé por qué la peña se molesta tanto por esta pazguata, pero bueno. La acaba encontrando Sam, el jefe de los indios nativos del lugar, que no es para nada el líder de una banda de hombres lobo, qué va.

Bella se va a casa, y entonces el libro se queda en blanco.

Lo voy a repetir. El libro. Se queda. EN BLANCO.

Literalmente. Las siguientes diez páginas están en blanco. Sólo sale escrito, en el centro de cada página, “diciembre”; “enero”, “febrero” y “marzo”. Diez páginas en blanco.



Meyer, pagarás por todos los árboles que han muerto en vano para hacer tu puto libro.



¿A qué coño viene esto? Pues al coño de Bella, que cada día abomino más y más. Desglosemos la lista de síntomas que nuestra protagonista sufre debido al abandono del canalla de su novio:

• Dolor físico en el pecho, “como si tuviera un agujero”.
• Gritos por la noche.
• Estado permanente de zombificación (palabras de su padre y amigos)
• Su puta madre.http://www.blogger.com/img/blank.gif




Es como si hubiera visto el final de Alf. Ya sabéis, ese en el que ALF ES CAPTURADO POR LA POLI Y NO SE VUELVE A SABER NADA DE ÉL.



Os juro por los huesos de mi abuelo que no me estoy inventando nada. Se describe este desmedido sufrimiento con estremecedor detalle, hasta dar la impresión de que es mejor que un grupo de ogros te haga un gangbang sobre una cama de pinchos a que te deje tu novio. TOMA MENSAJE PARA LAS CHICAS ADOLESCENTES, con dos cojones.

Tras cuatro meses de esta guisa, su padre da un puñetazo literal en la esa y le dice que no puede seguir así. Bella ha perdido a todos sus amigos y da pena verla. Es decir, más pena aún de la que ya daba antes. Esto parece muy razonable, pero recordemos que han pasado cuatro putos meses. Al segundo día yo hubiera llevado a mi hija al hospital, no me jodas. Que esto no es ni medio normal.



TITS OR GTFO.



Bella trata a regañadientes (todo lo hace a regañadientes) de volver a su vida normal, pero no es fácil porque todos sus amigos la han dejado de lado por desagradable y por tarada. Algo muy lógico. Bella logra convencer a una de sus ex-amigas de que se vayan a ver una peli, en un pasaje que deja muy claro que Bella no considera a esta chica su amiga. La narración en primera persona te deja muy claro lo poco que significa la gente normal para esta indeseable.

Total, que se van a ver una peli, y después de eso unos macarras les echan piropos. Y Bella se sube en la moto de uno de estos macarras, porque, porque, bah, a quién le importa por qué… pues eso, que se sube y entonces aparece un Edward fantasmal que le dice que no se ponga en peligro.

En serio.



No puedes huir de mí, zorra, estoy en tu cabeza, bwa-ha-ha…



Mira, niña, padecer alucinaciones con tu ex-novio vampiro es la señal de que necesitas ayuda profesional. ¿O será acaso algún tipo de poder paranormal? Pronto lo averiguaremos. Pero quedaos con esto de los Edwards imaginarios, ya volveremos con ellos más tarde.

La amiga de Bella, muy molesta por todo el tema de “me-subiré-a-la-moto-de-este-posibe-violador-para-alucinar-con-mi-ex-mientras-te-dejo-sola-con-sus-amigos”, la manda a la mierda definitivamente.

Y cuando parece que a esta imbécil ya no le quedan más amigos, aparece…



¡Jacob Black! Ahora con un 60% más de mazas y furor uterino.



Los que hayáis echado un vistazo a mi anterior análisis recordaréis a este chaval como el indio al cual Bella manipuló con el fin de averiguar la verdadera identidad de Edward. Jacob, lo digo desde ya, es un chaval majísimo y muy enrollado al que le gustan las personas y las motos, y por eso no puedo entender que pierda el culo por la repelente esta.

Pues eso, Jacob aparece y se hace amigo de nuestra heroína (¿?), y la lleva a su taller de motos para enseñarle cosas nuevas, conocer gente nueva y tratar de quitarle toda la mierda que tiene en la cabeza.

Y maldita sea, casi lo consigue.

Lo voy a decir desde ya: esta parte es la única parte que merece la pena de toda la saga. Jacob es tan genial y tan majete que consigue, poco a poco y sin avasallar, que Bella vaya olvidándose del hijoputa de su ex-novio y que, sin coñas, sonría y trate bien a la gente. Jacob está a punto de convertir a Bella en una chica normal, amable y casi cuerda, y yo se lo agradezco un montón. Os dicgo de verdad que esta parte de la narración es muy buena.

Por eso jode tanto lo que viene después.



Jode casi tanto como el final de Alf.


De la noche a la mañana, Jake empieza a comportarse de manera extraña, desaparece y luego vuelve con el pelo corto, un tatoo motherfucker y unos músculos de la hostia. Se ha unido a la “secta” de Sam, el tiraflechas que salvó a Bella del bosque. Tras un breve espacio de tensión totalmente forzada, descubrimos que Jacob se ha convertido en… ¡un hombre lobo!



¡Y casi parece cool, y todo! Bueno, sólo si se queda quieto encima de una roca.



Me gustaría romper una lanza a favor de los hombres lobo de la Meyer. Es un concepto muy interesante: son gente que se convierte en un lobo enorme, y cada lobo puede ver y sentir lo que ven y sienten sus amigos, convirtiéndoles así en cazadores muy eficaces. Es un concepto bastante original y con mucho jugo.

Por supuesto, prácticamente no veremos a los lobos en acción a lo largo de toda la saga. Lo digo desde ya para que no os hagáis ilusiones.

Tampoco aquí habrá conflicto. Jacob, Sam y sus pulgosos amigos caninos son también muy majos y todos quieren a Bella. Pues vaya, vamos a necesitar otro villano para animar un poco esto, ¿no?


¡QUE ENTRE EL VAMPIRO NEGRO!






Este tipo tan ridículo es Laurent, a quien recordaréis como el secuaz del malo del primer libro, James. Bella se lo encuentra en un prado y él le dice que viene de parte de la Muy Cabreada Victoria, la novia del ya fenecido James. Vicky quiere la cabeza de Bella, lo cual me hace querer animarla, y Laurent decide que le hará un favor a su ex-camarada matando a nuestra prota. Tras una ridícula aparición del Edward fantasmal, que parece que sale cada vez que Bella está en peligro, Jacob y el resto de lobos entran en escena y se meriendan al negro gracioso.



¡Nooooo! ¡Nooooo! Racistas de mierdaaAAAARGHH-



Bella está a salvo por el momento, pero Victoria sigue por ahí suelta, de modo que Jacob y los lobos juran destruirla. Y, ¿qué es lo que hace Bella?

Tirarse por un acantilado.





¿Por qué coño iba a hacer eso? Bueno, recordemos que Bella ve al Edward fantasmal cada vez que está en peligro. Por eso, Bella piensa que, si se tira desde una roca, correrá un gran peligro y por tanto podrá verle otra vez. Quizá penséis que esto es la lógica de una psicópata, pero la Meyer sabe que es Algo Muy Romántico.

Cuando está a punto de morir ahogada, Jacob aparece y la salva y la manda para casa después de cantarle las cuarenta por imbécil. Y en casa, Bella se encuentra con que Alice, la vampiro que puede ver el futuro, ha vuelto toda acojonada pensando que su ex-cuñada se ha matado. Como Jake fue el que la salvó, no pudo ver que estaba viva porque por alguna razón no puede ver el futuro de los hombres lobo. Vale, compro.



¡Bella, estás viva! ¡Mierd- qué alegría más grande!



Cuando parece que aquí no ha pasado nada, Jacob aparece y se cabrea mucho porque los hombres lobo odian a los vampiros. Y en esas que llama Eddie (al cual se le ha informado de que Bella practica el puenting sin cuerda), y Jake contesta. Eddie pregunta por el papá de Bella y Jake le dice, de mala hostia, que “está en el funeral” (porque se había muerto un amigo suyo o algo así).

Por supuesto, Edward lo interpreta como que Bella ha muerto. Y por ello, decide suicidarse.




Menos mal que siempre tengo a mano la foto del Picard Facepalm para casos de estupidez como este.



Vámonos a Italia para salvar a este hijo de una hiena.



Ahora, ¿cómo se suicida uno si es un vampiro indestructible? Pues pidiéndole a la realeza de vampiros italianos, los Vulturis, que por favor y si no es molestia te maten. Los Vulturis son los jefazos del mundo sanguijuela, se encargan de que ningún vampiro vaya por ahí llamando la atención y no son para nada una alegoría del Vaticano al que los mormones tanto odian.

Los Vulturis se niegan a matar a Edward y éste decide provocar su ejecución mostrándose como vampiro en público (enseñándole a todo el mundo su brillo de purpurina; http://www.blogger.com/img/blank.giflo que no sé es por qué piensa que la gente va a relacionar semejante mariconada con que él es un vampiro, pero bueno).




Quizá crea que mostrar sus falsos pectorales ya sea un pecado lo suficientemente grande como para merecer la muerte.



Alice ve esto y corre con Bella hacia Italia para impedir que Edward tome la mejor decisión que tomará en toda su no-vida. Roban un Porsche y llegan hasta el Vaticano vampiro, esperando poder llegar a tiempo para evitar que los Vulturis maten a Eddie por hacer el ridículo más absoluto en público.

Cuando todo parece perdido, aparece de improviso el monstruo de Cloverfield y, tras aplastar a Edward y a Bella, destruye toda la ciudad. Así termina la saga.



Ja, ja, no, es coña, ojalá pasara eso. En realidad, Bella salva a Edward, pero toda excusa es buena para poner una foto del monstruo de Cloverfield.



Edward, siendo el chiflado que es, piensa que Bella es una alucinación, hasta que aparecen los guardias Vulturis y les llevan a ellos y a Alice en presencia del Papa, digo, de los jefes vampiros.

A propósito, ¿recordáis al Edward fantasmal? ¿Recordáis que se jugaba con la idea de que quizá era producto de un poder sobrenatural? JA, JA, JA, NADA DE ESO, ES SÓLO QUE BELLA ESTÁ TARUMBA. Ya está. Bella veía a Edward porque está así de tronada, porque no está bien de la azotea, ¿qué coño esperabais? Se nos quiere hacer pasar esto como una muestra de amor verdadero, lo cual sólo hace que mi transformación en Hulk sea cada vez más inevitable.



Vamos a conocer a la realeza vampiro.




Mirad al tipo de la izquierda. Parece como si estuviera a punto de marcharse, en plan “bueno, por fin hemos terminado esta mierda de escena, voy a quitarme todo este apestoso maquillaje y a comerme un bocata de calama- ¿eh? ¿Que hay que rodar otra toma? Cago en la puta”.


El Trío Calavera es conducido en presencia de los primeros vampiros no moñas que vemos, los Vulturis. Los jefes se llaman Aro (el hijoputa villano genérico manipulador), Cayo (el lugarteniente hijoputa manipulador pero sin modales) y mi personaje favorito de toda la saga, Marco:






Cómo amo a este tío. Mirad su cara: es la cara de un tipo que no sabe cómo ha llegado hasta donde está. En todo momento se lo describe como “aburrido”, y actúa como si la cosa no fuera con él y como si todo lo que pasa a su alrededor le importase tres cojones. En la película, parece como si el actor hubiera perdido el guión y no estuviera seguro de qué es lo que tiene que hacer. Resulta tremendamente cómico.

Marco es, por tanto, el avatar del lector medio.

A lo largo de páginas y páginas los Vulturis debaten si matar o no a Bella por conocer su secreto. Por desgracia, no lo hacen, pero amenazan con hacerlo si los Cullen no vampirizan a Bella en breve.

Este apestoso libro se acaba y no ha habido ni una puñetera pelea, ¡joder! Pero la Meyer sabe que necesita conflicto para el siguiente libro, de modo que deja los siguientes cabos sueltos:

• Victoria, la vampiro que quiere matar a Bella y a quien aún no hemos visto el plumero, sigue suelta.

• Jacob y Edward compiten por el amor de Bella, cosa ridícula porque ella está obsesionada con el chupasangres. Aún hay esperanza de que esta sea la típica historia de “chica-deja-a-hijoputa-por-chico-majo”, pero… bugh.

• La amenaza de los Vulturis.





Y el aún incierto destino de Alf.


Es interesante, ¿verdad, cabrones? Corred a comprar el siguiente tomo: Eclipse. O bueno, veos aunque sea la película.

O mejor, esperad al siguiente análisis. En breve, diseccionaremos sin anestesia Eclipse, la tercera parte de la Tetralogía Vampírica de Forks (TeVaFo).

¡Hasta pronto!